Una nota pausada
Algunos días, las cosas no salen como las planeaste.
Te sientas a trabajar pero tu mente está dispersa. Abres el calendario y te preguntas quién aceptó tantos compromisos (spoiler: fuiste tú).
Últimamente, he estado aprendiendo a pausar sin culpa. A darme permiso para resetear en silencio, sin necesidad de demostrarle nada a nadie.
A veces ese reinicio es una caminata.
A veces es borrar un borrador de Instagram.
A veces es simplemente cerrar la laptop y sentarte en silencio durante cinco minutos.
Este no es un post de productividad.
Es solo un recordatorio quizá para ti, quizá sobre todo para mí de que tenemos permiso para bajar el ritmo.
Que dar un paso atrás no significa perder el impulso.
A veces significa que estamos escuchando.
Y tal vez, eso sea lo más poderoso de todo.







